Cuidemos a nuestros viejos hoy y siempre

Esta breve reflexión que está sin terminar la escribí hace unos años, lo comparto hoy en donde la figura de la persona mayor está tomando relevancia en esta sociedad, en donde se ordena, se divulga, se sugiere que se los cuide y que se cuiden.
Esto no tendría que depender de un virus, esto debería ser algo cotidiano, respetar a los mayores, darles el lugar que se merecen, escucharlos porque de ellos podemos aprender mucho.
La empatía con el otro es del día a día. La solidaridad es del día a día. Más que orden debería ser algo genuino. Es mí escala de valores, en fin..

🍁 ¿Qué hacen ahora esas manos que amasaban tan ricos bizcochitos? 🍁

La pregunta que da título a este trabajo, tal vez no sea más que un punto de partida para considerar un tema que siempre me ha interesado: La ancianidad.

Lo abordaré desde la perspectiva más cercana sin intentar abarcar culturas que no conozco y que en ese sentido, se sabe, son diferentes a la nuestra: por ejemplo los ancianos de Oriente, son respetados y se valora su sabiduría.

 [¿Qué hacen ahora esas manos que amasaban tan ricos bizcochitos?]

El titulo de este escrito contiene en la pregunta 2 marcas temporales claramente diferenciadas: el adverbio ahora en oposición con el verbo en pasado. Y esta antinomia es el objeto de mi reflexión.

El tiempo pasa rápido y cuando uno es joven, no se percata de su velocidad… ni de su magnitud. Todo parece eterno y esta muy lejos la idea de futuro. Según fue cambiando la expectativa de vida el futuro cobro otro sentido, pero en si siempre cuando se es joven esa idea temporal parece una palabra ajena.
Muy diferente es en la etapa siguiente, la adultez  propiamente dicha, ahí es cuando nos chocamos con la realidad, y uno empieza a darse cuenta de las responsabilidades con las que carga: el trabajo, la familia, ser el sustento de todo. A diferencia de en la juventud, uno no se siente tan eterno, pero aun así  se esta tan entretenido con el trajin cotidiano que ciertas preocupaciones existenciales quedan de lado.

Pero ¿que pasa cuando uno ya paso la barrera de la adultez y entra en la ya estrenada "cuarta edad"?

¿De qué tiempo se disfruta? ¿en qué "presente" se vive? ¿Que relevancia tiene el pasado y/o el futuro?

Llegar a esa etapa, significa que esa persona sea hombre o mujer realizó un largo recorrido, activo o pasivo, etc.
 Pudo haberse dedicado a estudiar y  trabajar o simplemente a las tareas domésticas. Pudo haber tenido sueños inconclusos o haberlos cumplido. Tal vez se caso, tuvo hijos y nietos..
Tal vez enviudo joven... o quizás, nunca encontró su gran amor.

Sea lo que haya pasado esa persona realizó un camino, de manera individual, porque uno siempre está sólo, por muy acompañado que este las 24 horas al día.

Nacer-morir, ser niño. Ser anciano. ¿Será esta la única manera de realizar un camino de vida? ¿como es que todo está perfectamente calculado para que en las primeras etapas de nuestra vida y en las últimas tengamos que depender de un otro? ¿Cuál será el secreto a develar?

Al llegar a la vejez empieza el deterioro, la piel esta arrugada, tal vez usemos dientes postizos, la sangre no circule bien, tal vez hayamos acobijado una joroba, y de repente sucede EN ALGUNOS CASOS -a mi modo de ver- lo peor que nos puede pasar - empezamos a olvidar.

Paulatinamente olvidamos nuestro nombre, nuestra familia, nuestros recuerdos se desvanecen o se distorsionan, no sabemos dónde pusimos nuestras cosas, y en la desesperación inconsciente comenzamos a agarrar con fuerza nuestro pasado; lo guardamos y vivimos de él, el presente no nos da felicidad, el futuro nos da miedo, pero al pasado, lo conocemos, lo idealizamos a nuestro gusto  quedamos anclados en el, como si fuera lo  único existente…

Me pregunto que hay detrás de todo este vestigio temporal, el pasado, el presente y el futuro se complementan y se superponen unos con otros, y en esa inmersión quedamos estancados, seleccionamos (a nivel inconciente, claro) recuerdos que nos marcaron, y vamos clasificando de acuerdo a nuestro sentir esas vivencias.

Esas historias pasadas están cargadas de nostalgia. En nuestra cabeza se reproducen también imágenes que son creadas por nosotros, son delirios que alimentó nuestra alma para sentirse realizada.

A medida que vamos llegando al final de nuestra vida, caemos siempre, en la dependencia de un otro, y por mas que no es nuestra intención, la moneda se da vuelta, y volvemos al principio, somos como un bebe recién nacido atrapados en un cuerpo viejo, arrugado, débil  con una psiquis vulnerable, tal vez dañada, vivimos en soledad la llegada del fin de nuestra vida, porque acompañados o no, no hay un otro que pueda entender y/o sentir lo que nos esta pasando en ese momento.

Hay un sentir colectivo que nos atraviesa, somos parte de una época determinada, vamos y venimos, con preguntas sin respuestas: nacer, crecer, vivir, morir. ¿que es eso? ¿porque formamos parte de eso?

Muchos interrogantes nos aquejan..

Nuestra gran desolación nos hace agarrarnos fuertemente a nuestros valores, a nuestras creencias religiosas las cuales no nos dejan caer en la angustia existencial que esta expectante por encontrarnos.

Continuara...

Juliana Calvo, marzo 2020.



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