CUARENTENA COVID-19: DÍA 23
No sé bien que paso el resto de los días, solo sé que tengo la sensación de éxtasis colectivo atravesado por todo mi cuerpo. Noches sin dormir, pensamientos viajeros, escribir, escribir, escribir, como si eso sanara, como si el hecho de poner en palabras nuestras ideas sea un camino que conduce solamente a la desesperada catarsis. Agradecer por tener salud se convirtió en un ritual. Mi libro a medio terminar, me pide a gritos su final – ya lo hubiera tenido, sino hubiera sido porque una pandemia mundial me hubiera hecho priorizar el sobrevivir en esta sociedad capitalista que por el sublimar utópica mente mis proyecciones mentales-. Hoy por fin, logro sentarme frente a una página en blanco, y darle color, negro, pero color al fin. No esta vacía, la estoy llenando, y al mismo tiempo me voy desgranando de toda esta locura que parece no tener final. Mis días están cambiados, las noches son más largas, el otoño aun no hizo estragos en mis fosas nasales. Quizá el mayor bene...